Mallorca es una isla cargada de sorpresas. Más allá de las playas y el ambiente nocturno, este paraíso del Mediterráneo ofrece un sinfín de posibilidades, entre pueblos de encanto, paseos marítimos y áreas naturales de alto valor. La otra Mallorca es, además, un encanto añadido que cada año atrae a un número creciente de turistas, quienes han aprendido a disfrutar de la isla desde otra perspectiva, sin dejar de lado las jornadas bajo el sol en aguas cristalinas ni las escapadas en algunos de los locales de ocio más importantes del país.
La Sierra de Tramuntana es uno de esos puntos de obligada visita para quienes quieran dar un paso más en su visita. Su recorrido resulta, además, imprescindible para acceder a determinadas playas o pueblos, como es el caso de Valldemossa. Ubicado en plena sierra, rodeado de huertos y cultivos, es un entorno de casitas de piedra en el que destaca un conjunto monumental de principios del Siglo XIV. Cuenta con un gran recorrido histórico y cultural, pues aquí encontró cobijo el compositor polaco Frédéric Chopin. Otro de los pueblos más bonitos y visitados de la isla es Deià, también situado en el entorno de la Tramuntana. El paisaje que lo rodea es, de hecho, Patrimonio de la Humanidad.
Las visitas dirigidas por especialistas son la mejor elección para conocer de cerca estos encantos y evitar así que se pierda cualquier detalle. Por ello, una opción estupenda y económica para descubrir la isla es hacerlo mediante un tour guiado como los de MallorcaPremiumTours, que hicimos y quedamos encantados con la experiencia y el trato del guía. La experiencia ha sido muy positiva, así que la recomendamos a todas las personas que quieran conocer estos pueblos y otras zonas mediante la aportación de comentarios de expertos.
Un puerto único
No hay duda de que una de las visitas guiadas más especiales es la que se realiza en Sóller, cuyo puerto es otra de las maravillas de esta visita. Varias iglesias, del arte barroco al modernismo, un tranvía que data de principios del pasado siglo y una zona portuaria muy bonita, bañada por las aguas cristalinas del Mediterráneo, se abren paso en este pueblo cuya visita no puede olvidarse para quienes quieren descubrir la Mallorca más cultural.
Este recorrido también pasa por Artà, otro de los pueblos recónditos de la isla que nace entre valles y que cuenta con un gran legado histórico. Las calles empedradas recorren un camino entre bonitas casas y una iglesia construida en 1563. Los alrededores, además, descubren entornos naturales muy valiosos, como las Cuevas de Artà o Ses Paisses, una ciudad prehistórica que fue excavada hace sesenta años. Es, además, un entorno ideal para realizar rutas de senderismo que desembocan en playas perdidas.
La ventaja de una isla como Mallorca es que los servicios están garantizados en prácticamente todas las zonas. La oferta de alojamiento se ha incrementado para dar cobijo a los diferentes tipos de públicos, así que quien quiera conocer “la otra Mallorca” encontrará su hotel o apartamento alejado del bullicio y las zonas más turísticas.
