Las Médulas de León, una obra de ingeniería romana

En la comarca del Bierzo, provincia de León, se encuentra un paraje único conocido como Las Médulas. Consiste literalmente en una montaña quebrada y explotada por los romanos para la obtención de oro allá por los años 30 o 40 DC.

Las Médulas de León son por lo tanto una mina romana a cielo abierto, una verdadera obra de ingeniería por aquella época, que fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO el 4 de diciembre de 1997.

Las Médulas, patrimonio mundial desde el 4 de diciembre de 1997

Lo que observamos hoy en día son los restos de los trabajos de minería de hace siglos. La flora ha ido abriéndose paso con el paso de los siglos aportando un contraste de colores muy interesante entre el verde de la vegetación y el tono rojizo de la roca arcillosa de las montañas.

Las Médulas

Fue la mayor mina a cielo abierto del imperio romano y se calcula que el trabajo de minería duró aproximadamente entre 160 y 190 años. Pero esta no fue la mina más productiva ya que tan sólo se obtenían unos 3 gramos por tonelada de tierra removida, más o menos como una uña de oro, por lo que había que eliminar grandes masas de tierra. Aun así, resultó ser una mina rentable.

Plinio el Viejo, del que no se sabe si estuvo o no en persona en Las Médulas, ha dejado constancia de la bonanza económica de la mina. Hace una descripción exhaustiva de los sistemas de explotación mineras empleados en la zona y del sistema hidráulico. Menciona los picuezos, que son los restos que quedan de la montaña debido al empleo del ruina montium, y los lavados de la tierra que allí se hacían.

El sistema empleado para destrozar literalmente la montaña se conoce como ruina montium y consistía en deshacer la roca con corrientes de agua que canalizaban por diferentes galerías que excavaban en la montaña. La roca arcillosa facilitaba este proceso. Una vez construidas las galerías, liberaban grandes trombas de agua que reventaban la montaña debido a la fuerza de la corriente de agua y a la compresión del aire que quedaba atrapado en el interior.

Esta parte de la montaña desprendida se lavaba en canales de madera de donde se extraían los cantos rodados (que se acumulan en murias) y se filtraba a través de ramas de brezo que retenían el oro.

Para generar estas riadas controladas, los ingenieros romanos construyeron kilómetros y kilómetros de canales. El agua que se utilizaba no estaba en las cercanías. Se llegó a canalizar agua situada a 100 kilómetros de distancia que luego se almacenaba en depósitos.

La zona de mayor explotación (Valiñas) se encuentra en el pueblo de Médulas pero existieron otros muchos frentes de explotación repartidos por la zona.

 

Un día en Las Médulas de León

Partiendo desde León, llegamos a Las Médulas en algo más de hora y media. Estacionamos el coche en el aparcamiento que hay junto al “Aula Arqueológica”, un centro de información sobre la historia del lugar y el trabajo de ingeniería que allí se llevó a cabo.

Desde allí fuimos andando hasta el “Centro de Recepción de visitantes” que se encuentra a unos 10 minutos.

En este centro puedes conseguir un mapa de la zona que te resultará muy útil para llegar a las diferentes ubicaciones. Además hay una pequeña sala donde puedes visionar un breve video que explica la historia del lugar y el proceso del ruina montium.

Por último, mi consejo es que en el propio centro te apuntes a la visita guiada. Su precio es de tan solo 3 euros y no te decepcionará.

1 – Senda de las Valiñas

Esta ruta es la más conocida de Las Médulas y es la que nosotros hicimos con guía, aunque se puede hacer libremente. Sus senderos transcurren entre castaños y picuezos.

Ruta de las Valiñas

La duración de la visita guiada es de unas 2 horas ya que el grupo se va deteniendo para escuchar las explicaciones de los diferentes puntos del recorrido y la historia del lugar.

Si lo haces por tu cuenta te llevará una hora aproximadamente aunque este tiempo depende de cada uno.

Senda de las Valiñas

En la senda abundan principalmente los castaños cuyo cultivo data de la época romana. Lo curioso es que en Las Médulas puedes quedarte con el oro que encuentres, que ya aviso que es misión imposible, pero no te puedes quedar con las castañas que veas, pues esta es una zona de explotación agrícola.

La senda de las Valiñas es una ruta circular de 3,5 kilómetros aproximadamente que se puede hacer tanto a pie como en bicicleta. Al ser circular, al inicio hay dos caminos. Lo más recomendable es que vayas por el de la derecha y vuelvas por el de la izquierda, ya que al inicio hay que subir y el camino de la derecha tiene menos pendiente. Este es un consejo del guía 😉

Dos de los puntos más populares de esta vía son dos cuevas conocidas como: La Cuevona y La Encantada.

La primera que vimos fue La Cuevona, que es también la más grande.

La Cuevona en las Médulas

Pero más que la cueva en sí, lo más interesante son las vistas desde la cueva.

La Cuevona

O desde el propio camino junto a la cueva.

Vistas desde la Cuevona

Muy cerca de La Cuevona se encuentra La Encantada, que es además el último punto de la visita guiada. La vuelta corre de tu parte, pero es muy sencilla. Al ser una ruta circular volveremos por el camino que antes dejamos a un lado y así llegaremos de nuevo al Centro de Recepción de Visitantes.

Pero antes de regresar vimos que había una abertura en la pared junto a La Encantada. Para llegar hasta allí había que entrar en la cueva, subir la cuesta y acceder a la galería que hay a la derecha. Y eso hicimos.

La subida interior puede resultar algo dificultosa pero se puede subir sin mayores problemas. Eso sí, la arcilla mancha y casi todo el mundo baja con los pantalones sucios 🙂

Subiendo la Cueva Encantada
Subiendo la Cueva Encantada

Y hay que tener cuidado porque está bastante inclinado y la arcilla resbala. Lo digo porque más de uno estuvo a punto de darse una culada 🙂

Cueva Encantada

La galería es muy corta y finaliza en la abertura que veíamos desde fuera. Digamos que resulta curioso entrar por una galería pero las vistas no eran mucho mejores que desde fuera. Lo digo porque si tu idea es subir hasta allí para contemplar el paisaje, no merece la pena, ya que hay mejores vistas por la zona.

En la galería de la cueva encantada
Vistas desde la galería de La Encantada

Una vez salimos de la cueva, regresamos al centro de visitantes.

Una opción extra es ir andando desde esta ruta hasta el mirador de Orellán, el cual se encuentra a tan sólo 1 kilómetro pero es todo subida y la cuesta se las trae. Por este motivo nosotros decidimos dejarlo para más adelante y acercarnos con el coche más tarde, que ya era la hora de comer e íbamos teniendo hambre.

Hay varios restaurantes por la zona, muchos de los cuales ofertan los platos típicos del lugar como el botillo del Bierzo. Aunque este no lo pedí, pues es demasiado contundente como para seguir de caminata después, sí que probé la tarta de castañas, también muy típica y muy rica.

2 – Lago Somido

Tras la pitanza, dimos un paseo hasta el Lago Somido el cual fue un canal de lavado durante la época minera. Esta ruta es lineal, con algo menos de 2 kilómetros entre la ida y la vuelta. Una caminata asequible para después de la comida.

La ruta sale junto a la iglesia, ubicada en la calle principal de Las Médulas.

Conforme nos íbamos acercando al lago veíamos cómo se iban quedando atrás los picuezos de Las Médulas.

También vimos algún que otro caballo antes de llegar.

Y en aproximadamente 20 minutos, nos encontrábamos frente al lago.

A los pies del lago Somiedo

Lago Somiedo

Es un lago pequeñito que se puede rodear fácilmente por unos pequeños caminos marcados.

Vistas del Lago Somido

Este es un lugar idóneo para descansar y contemplar Las Médulas al fondo.

Panorámica del lago Somido

Y una vez concluida esta visita, nos quedaba uno de los puntos fuertes de Las Médulas, el mirador de Orellán, donde se encuentra una de las mejores vistas de toda la zona.

3 – Mirador y Galería de Orellán

Nos acercamos hasta allí en coche. Desde donde se aparca hasta el mirador en sí hay una pequeña cuesta que debes subir a pata pero merece y mucho la pena pues las vistas son impresionantes.

Las Médulas de León

Allí, como puedes suponer, pasamos un largo rato contemplando la panorámica.

Mirador de Orellán
Aquí un servidor recreándose con el paisaje

Nos percatamos, al mirar hacia la derecha, de la existencia de una abertura en la montaña donde además se observaban personas en su interior. ¿Se podía llegar hasta allí?.¿Cómo?.

Mirador de Orellán
La galería de Orellán a la derecha de la imagen

Pues justo detrás del mirador de Orellán, desde el camino parten unas pocas escaleras que llevan hasta una caseta de madera donde se encuentra la entrada a la conocida como Galería de Orellán. Hay un letrero muy claro que te lo indica pero no le hicimos mucho caso al subir pues íbamos con la mente puesta en el mirador.

La entrada a la galería cuesta 3 euros y el horario de la galería es de 11:00-14:00 y de 16:00-19:00.

Una vez abonada la entrada se te proporcionará un casco con esa redecilla ridícula que te quita toda la elegancia posible. Y una vez puesto nos fuimos para adentro.

El interior de la Galería de Orellán
Lo dicho, la redecilla no nos favorece

Y la verdad es que el casco resultó ser muy útil porque el último tramo, antes de llegar a la abertura que se veía desde el mirador, el techo es muy bajo y lo golpearás más de una vez con el casco.

Las vistas desde la galería no son comparables a las del mirador pues son desde un lateral, pero también resultaron ser interesantes.

Vistas desde la Galería de Orellán
Desde la galería se puede ver en frente el mirador de Orellán

Por último, al salir de la galería, ya sólo nos quedó el camino del mirador al coche para despedirnos de las vistas y del paisaje de este hermoso lugar.

Una visita muy recomendable a un paisaje que, aunque creado por el hombre, la naturaleza ha sabido moldear y aportar un contraste de colores que a más de uno dejará boquiabierto.

 

Información:

Cómo llegar:

En coche  – desde Ponferrada por la N-120 o la N-536 se llega en 40 minutos.

En transporte público –  Se puede ir hasta Ponferrada en un tren de Renfe y desde allí hay un autobús de la compañía Aupsa que te lleva a Las Médulas.

Precio de la entrada: La visita de Las Médulas es gratuita.

La visita guiada cuesta 3 euros, lo mismo que la entrada a la Galería de Orellán.

Otras rutas: A parte de la senda de Las Valiñas o la del Lago Somido, hay otras como la senda Perimetral (mucho más extensa y que rodea toda la zona de Las Médulas), la Senda de los Conventos o La ruta de Los Poblados. También por la zona se puede visitar el Lago Carucedo y el castillo de Cornatel. En el centro de visitantes os informarán sobre cualquiera de estos itinerarios.

Mejor época para la visita: Cualquier época es buena pero destacaría la primavera, para observar el contraste de colores, o el otoño, pues al haber un gran número de castaños las hojas caídas también crean un hermoso paisaje.