Un día en la península de Sirmione

Sirmione es un municipio italiano cuyo casco antiguo se encuentra en una península en el lago Garda. Aunque es pequeño (algo más de un kilómetro de extremo a extremo) esconde numerosos atractivos, entre los que destacan el castillo, las ruinas romanas, varias iglesias y diversos enclaves donde darse un chapuzón.

Esta fue una escapada que hicimos desde Milán. La distancia que separa ambas ciudades y el pequeño tamaño de Sirmione hacen que sea posible su visita en un único día.

¿Cómo llegar a Sirmione desde Milán en transporte público?

Nosotros fuimos en tren saliendo desde la estación central, aunque este no te deja en la misma ciudad de Sirmione. Hay otras opciones como, por ejemplo, el autobús, pero cuesta más o menos lo mismo, tarda un poco más y te deja algo más alejado, así que el tren es la opción más recomendada.

La estación de tren más cercana a Sirmione es “Desenzano del Garda”, a la que llegas en 1 hora y 20 minutos desde la estación central de Milán. Si sacas un ticket en tren regional el precio es de, aproximadamente, 10 euros la ida, y lo mismo ocurre con la vuelta.

Puedes consultar los horarios y precios de los billetes en la página web de trenitalia.

IMPORTANTE: ¡¡No olvides validar el billete si vas en tren regional!! Los tickets de los trenes regionales italianos van con fecha abierta. Así que, una vez comprado el billete, debes validarlo (aunque no es obligatorio en todos, sí que es recomendable). Si no lo haces puede que te multen y ya he leído varias quejas de gente que ha tenido que pagarla por falta de información.

Para validarlo simplemente tienes que introducir el billete en unas pequeñas máquinas amarillas que hay al comienzo de las plataformas de los trenes. Te diriges a la plataforma de tu tren, introduces el billete, se te sellará la fecha en el mismo y ya está. Así de simple y así de necesario.

Una vez que llegas a la estación de tren “Desenzano del Garda” hay dos opciones para llegar a Sirmione. Puedes tomar 2 autobuses o andar unos 15 minutos hasta el puerto y coger, por 3 euros, un ferry que en 20 minutos te lleva al puerto de Sirmione. Nosotros nos decantamos por esta segunda opción, ya que nos pareció más interesante el trayecto en ferry que en autobús.

Aunque en google maps vimos que se podía tomar un único autobús desde la estación “Desenzano del Garda” hasta Sirmione, en el puesto de información de la estación de tren sólo nos mencionaron estas dos opciones.

A continuación te muestro un mapa con la localización de la estación de tren de Desenzano, de su puerto y del puerto de Sirmione.

Horarios del ferry

En esta página web puedes consultar los horarios del Ferry (idiomas disponibles en italiano y en inglés). Seleccionas el “Lago Garda”, en “FROM” escribes Desenzano y en “TO” escribes Sirmione.

 

Nosotros partimos desde Milán un poco antes de las 12:00 y llegamos, entre el tren y el barco, sobre las 14:00. Así que nada más llegar nos fuimos a comer. Atravesamos la Piazza Castello y entramos en una pizzería junto al castillo, donde probé una pizza de manzana que estaba muy rica (siempre me ha fascinado probar sabores nuevos).

Tras la pitanza empezamos a recorrer la ciudad.

 

¿Qué ver en Sirmione?

El Castillo o Fortaleza Scaligera (Rocca Scaligera)

El castillo se encuentra situado estratégicamente en el Lago Garda y rodeado por un foso. Fue mandado construir en el siglo XIII por Mandino I della Scala, señor de Verona, como lugar donde atracar los navíos. Pero esta fortaleza ha tenido otros muchos fines: para uso militar, como depósito de armas, como sede municipal, como cárcel e incluso algunos de sus despachos se emplearon como oficina de correos.

Una vez dentro te percatas de que el castillo está escasamente decorado quedando únicamente las murallas, las torres y la dársena o muelle, que es posiblemente su parte más emblemática. Pero los interiores están completamente vacíos.

Dirección:  piazza castello, 34

Horario:

APERTURA ANUAL:

De Martes a Sábado: de 8.30 a 19.30 (Cierre a las 19:00)

Domingos 8.30-13.30 – Horario de Vacaciones 8.30-19.30 (Cierre a las 19:00)

Cerrado – Los Lunes y los días 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre

APERTURAS EXTRAORDINARIAS: 5 de agosto, fiesta del santo patrón de Sirmione.

Precio:

Adultos: 6,00 €

Reducido: 3.00 , (de 18 a 25 años) – supongo que los menores de 18 entran gratis pero no encontré esta información.

TICKET COMBINADO – se puede visitar el castillo, el yacimiento arqueológico de Grotte di Catullo y el Museo Arqueológico con un ticket combinado con el coste de:  12.00  o Reducido: 6,00 

Entrada a la dársena – 2

 

Nosotros pagamos el ticket combinado y la entrada a la dársena. Nada más entrar, un empleado nos indicó el camino y nos abrió una reja de metal. Una vez que pasas la puerta, recorres una pasarela que te lleva hasta la esquina del muelle, donde se sitúa una escalera de caracol con la que podrás subir dos niveles para contemplar mejor la dársena.

Esta es la pasarela por la que recorres el muelle
Las escaleras de caracol se encuentran en la torreta del fondo

La pasarela continuaba por el otro lado pero cuando nosotros fuimos estaba en obras. Esta no es una visita imprescindible pero nos resultó curiosa.

A continuación ascendimos a lo alto del castillo por otra escalera de caracol. Se puede subir hasta arriba de la torre principal.

Las vistas desde aquí son mucho más impresionantes ya que se ve el muelle al completo y la ciudad de Sirmione.

Vistas del muelle
Vistas del puerto desde la torre

 

Ruinas romanas “Grotte di Catullo” y Museo Arqueológico

Tras la visita del castillo nos dirigimos hacia las ruinas romanas conocidas como “Grotte di Catullo”, situadas justo al otro extremo de la ciudad de Sirmione. Empezamos andando por la travesía que transcurre por el lateral derecho de la península. Por este paseo se van viendo numerosas playas donde la gente toma el sol y se da un chapuzón.

Si sigues caminando por esta vía llegará un momento en el que se acabe y te verás andando por rocas sobre el agua. Lo mejor es girar a la izquierda por el camino que sale nada más pasar el restaurante “Lido delle Bionde”. Por esta senda llegarás a la “Via Caio Valerio Catullo”, que desemboca en el área arqueológica Grotte di Catullo (Cuevas de Catulo).

Esta es la villa romana más grande y mejor conservada del norte de Italia. Se estima que fue construida entre finales del siglo I a.C. y principios del siglo I d.C., aunque fue abandonada durante el siglo III.

Se llamaron cuevas porque las ruinas derrumbadas cubiertas de vegetación se asemejaban a unas cuevas. Y se conocen como cuevas de Catulo, ya que este era un poeta latino enamorado de la ciudad de Sirmione. Aun así la construcción de la villa romana es posterior a la muerte del poeta.

La villa se divide en diversas estancias como por ejemplo: una piscina, una cisterna, un criptopórtico o un jardín, “grande uliveto”, donde se supone que habría diversas esculturas y fuentes.

Las vistas del Lago Garda desde las ruinas son impresionantes.

Junto a la entrada se encuentra el Museo Arqueológico, donde se exponen los restos arqueológicos descubiertos durante las excavaciones que se llevaron a cabo en la villa.

Dirección: Piazza Orti Manara, 4, 25019 – Sirmione – (BS)

Horario:

Período de invierno: Días laborables: 8.30-17.00 (área arqueológica); 8.30-19.30 (Museo) Domingos y festivos: 8.30-14.00

Período de verano: Días laborables: 8.30-19.30; Domingos y festivos: 9.30-18.30

La admisión está permitida hasta 30 minutos antes de la hora de cierre.

Cerrado – todos los lunes no festivos (en caso de que un festivo caiga en lunes, el día de descanso semanal se traslada al martes siguiente). También está cerrado los siguientes días: 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre.

Precio:

Precio completo: 8.00 

Reducido:  4.00 , de 18 a 25 años

También existe el ticket combinado junto con el castillo, como mencioné anteriormente.

 

El lugar era muy interesante pero nos parábamos cada dos por tres buscando una sombra, porque el sol se estaba tomando muy en serio su trabajo. Así que cuando terminamos la visita nos tomamos algo en el bar que hay a la salida de la villa y nos dirigimos a la conocida como Jamaica beach, que está justo enfrente.

Jamaica Beach

Este playa cierra a las 19:30 pero teníamos tiempo de sobra. Una vez pasas la puerta de entrada tendrás que recorrer un pequeño sendero que te lleva hasta un chiringuito de playa. Justo al lado se encuentran los servicios y cambiadores (no esperes gran cosa) y una explanada con árboles donde dejar la toalla.

En la imagen se observa la cercanía de las ruinas, que se encuentran a la izquierda

Particularmente me encantó bañarme en el lago. El agua estaba fresca pero no congelada, transparente, limpia y no muy masificada. Hay que tener cuidado porque los primeros metros de la playa no cubren, ya que está llena de rocas. Hay que andar sobre ellas para llegar al fondo donde poder nadar, pero estas piedras suelen estar resbaladizas. Por lo demás perfecto. De todas formas tengo la sensación de que nosotros éramos los únicos que nos resbalábamos por allí 😊

No es necesario el uso de escarpines aunque puede ser recomendable.

Atardecer en Jamaica Beach

Tras el bañito iba siendo hora de regresar. Nuestro barco de vuelta salía sobre las 20:00 y ya eran las 19:30 aproximadamente y estábamos a la otra punta de la península de Sirmione. Pero esta es una ciudad muy pequeña que se recorre en 15 minutos de un extremo a otro.

 

Iglesia de San Pietro in Mavino

De camino al puerto pasamos por la iglesia de San Pietro in Mavino, que aún estaba abierta. Dentro puedes contemplar interesantes frescos del siglo XIV en adelante que decoran la iglesia.

 

Seguimos de camino al puerto y pasamos junto al spa “Aquaria termal”. Sirmione era también conocida en la antigüedad por el poder curativo de sus aguas, así que si tienes tiempo de sobra puede que sea una buena opción un tiempo de relax en el spa. Nosotros no entramos, pero no te digo yo que no lo haga la próxima vez que vuelva.

Continuamos hacia el puerto, pero antes de partir, nos compramos un helado. El mío de dos sabores, de limón y de manzana verde. Nunca había probado este último sabor y la verdad que me gustó.

Es curioso que en esta ciudad haya probado la pizza de manzana y el helado de manzana verde. Ambos con resultado muy positivo.

Ya eran las 20:00 y nos subimos al ferry de vuelta dejando atrás una hermosa ciudad iluminada ahora con el sol del atardecer que pronto se ocultaría.

 

Mapa de los lugares mencionados:

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